La buena comida es la base de la felicidad, acuñó el celebre Auguste Escoffier. El mundo de la cocina y el arte de comer bien ha ido desarrollando una mirada cultural hacia la alimentación y la gastronomía propia de cada lugar. El descubrimiento de un nuevo plato es de más provecho para la humanidad que el descubrimiento de una estrella, apostilló Jean Anthelme Brillat-Savarin.
El placer de los banquetes debe medirse no por la abundancia de los manjares, sino por la reunión de los amigos y por su conversación, dijo Cicerón. Una receta no tiene alma. Es el cocinero quien debe darle alma a la receta, apuntó para el recuerdo Thomas Keller.
El postre tiene que ser espectacular porque llega cuando el gourmet ya no tiene hambre, argumentó Alexandre Grimod de la Reyniere. Comer con música es un insulto, tanto para el cocinero como para el violinista, señala Gilbert Keith Chesterton. Estas celebres aseveraciones forman parte intrínseca de nuestra perenne filosofía.