Eslovenia, el sabor de un país que emerge entre los deslumbrantes destinos turísticos de Europa (1)

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Liubliana se considera uno de los fenómenos arquitectónicos más singulares del mundo, obra del arquitecto Plecmik

Liubliana se considera uno de los fenómenos arquitectónicos más singulares del mundo, obra del arquitecto Plecmik, comparable con Gaudí, en Barcelona, o Houssman, en París. Éste construyó dos avenidas en la ciudad; la avenida Continental y la Acuática. La avenida Continental se anexiona con la isla de Liubliana y termina en la presa de la ciudad que cumple al mismo tiempo la función de controlar el nivel de agua del río en una supuesta crecida de éste.

El proyecto Plecmit fue acercar el río a la gente, y la gente al río, surgiendo para ello diferentes ideas, como es la construcción de tres ríos y su puente de los Zapateros y las escaleras del Puente del Tornado.

La plaza de Preseren es el punto neurálgico de la ciudad. Preseren tiene situado en este lugar un monumento ya que su obra fue muy importante dentro de la poesía eslovena. Fue el compositor, al mismo tiempo, del himno nacional, considerado uno de los más bellos de Europa Central. Habla de dos brindis; uno dedicado a los niños, y el otro a la paz en la tierra.

Plaza Preseren de Liubliana.

La primera palabra que aparece escrita en los documentos históricos del país hablan de Liubliana en el siglo XII, con tres asentamientos colindantes a su río.

Desde la atalaya de la ciudad, su castillo medieval preside la bella urbe que en la actualidad es un museo de exposiciones y un lugar de conciertos musicales y de representaciones teatrales. Se accede al castillo a través de un funicular que escala 70 metros de altura con 118 metros de vía férrea. Es también un centro cultural importante de la ciudad. Aquí se ubica la capilla de San Jorge, patrón de la ciudad. La primera vez que se menciona al castillo es en la lista de los Difuntos. En su tiempo de explendor, servía como fortaleza y lugar de residencia de los Habsburgo.

 El Castillo de Liubliana

El castillo, con el paso de los años, se fue deteriorando, y por lo tanto se ha ido reconstruyendo en diferentes épocas por lo que a la parte original que se conserva en éste, se mezcla la construcción más nueva. Su torre es pentagonal donde ahora está destinada a ser una galería. Desde este punto, los “silbadores” se comunicavan con la gente de la ciudad. Tenían también la función de señalar las horas del día, haciendolo con una especie de sonido que daba la apariencia de un silbato. También, tenía la función de dar la bienvenida (durante la época medieval) a la gente importante que llegaba a la ciudad

La Pequeña Viena

Debido al Arte “Nouveau” que se encuentra en la urbe, a Liubliana se le conoce como la pequeña Viena, por una especie de arte arquitectónico del segundo Renacimiento, muy común en la capital austriaca en aquellos años.